Por Graciela Arrieta Guevara, presidenta de Women in Mining Perú (WIM PERU)

Somos un país de larga tradición minera y en sus 200 años de vida, la industria ha enfrentado diversos escenarios económicos, sociales y hasta políticos que la convierten en una actividad en constante innovación, crecimiento y reinvención.

La gran minería que hoy conocemos es una industria tecnificada, con altos estándares de salud, seguridad y socio ambientales y que, además, convoca entre sus trabajadores a una diversidad de carreras profesionales y técnicas. Sin dejar de mencionar que el empleo minero posee un efecto multiplicador en la economía peruana.

No obstante, dentro de esta diversidad existe un pendiente, pues siendo una de las industrias económicas más importantes para nuestro país, tan solo 6 de cada 100 trabajadores son mujeres; promedio de los 10 últimos años. Países como Canadá, Australia, Brasil o México, nos superan. Pero hay más: según el informe de empleo minero del 2020 del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), el 21.9% de la participación femenina se concentra en la función administrativa y por debajo, gerentes (11.6%), operaciones generales (4%) y personal de planta (3.6%).


“Según el informe de empleo minero 2020 del MINEM, el 21% de la participación femenina se concentra en la función administrativa y por debajo, gerentes (11.6%), operaciones generales (4%) y personal de planta (3.6%).”


En julio pasado, WIM Perú lanzó el Proyecto Mineras del Bicentenario, convocatoria que tiene por objetivo revalorar el rol e historias de ese 6% de mujeres en la industria minera; aquellas mujeres que con mucha dedicación, esfuerzo y aprendizaje han logrado hacerse de un espacio en una industria masculinizada, desafiando mitos, estereotipos y sesgos tan solo por ser mujer. Las cifras citadas por el MINEM se evidencian en los resultados de nuestra convocatoria, pues de las más de ciento setenta historias recopiladas, solo el 10% son mujeres geólogas. En contraposición a las funciones administrativas, el trabajo de la mujer dentro de áreas tradicionalmente destinada para los hombres, no es muy notoria y es, para la industria moderna, un reto de mejora y oportunidades.

Mineras del Bicentenario nos ha permitido visibilizar historias profesionales, pero también personales de muchas mujeres y puedo señalar que los hallazgos han sido inspiradores, alentadores y de ejemplo para las futuras generaciones de mujeres que deseen entrar en el mundo minero. Pero, también, nos ha permitido conocer el efecto multiplicador que existe al momento de contratar a una mujer dentro de una empresa minera, contratista o local porque ellas se vuelven generadoras de una mejor calidad de vida para sus familias. Hemos conocido la historia de aquellas mujeres que por el hecho de ser madres y estar periodos de tiempo lejos de sus familias, no ha sido motivo para seguir creciendo profesionalmente. O aquellas mujeres más jóvenes estudiantes que desean trabajar en una minera porque es una tradición en sus familias o porque quieren proponer más innovaciones en el cuidado del medio ambiente y relacionamiento social. Y también de mujeres técnicas que se desempeñan, por ejemplo, dentro de los campamentos con tareas y labores de mantenimiento. Cada historia tiene detrás un mensaje muy inspirador para todos. De eso se trata Mineras del Bicentenario, mostrar y compartir historias de éxito que nos permiten analizar qué deben hacer los diferentes actores para acelerar el cambio en la industria.


“Mujeres del Bicentenario nos ha permitido visibilizar historias profesionales, pero también personales de muchas mujeres y puedo señalar que los hallazgos han sido inspiradores, alentadores y de ejemplo para las futuras generaciones de mujeres que deseen entrar en el mundo minero.”


En estos cinco años de creación, Women in Mining Perú se mantiene en su objetivo de promover el crecimiento personal y profesional de las mujeres que se desempeñan en el sector minero, a través de ejes de trabajo como la Empleabilidad; Educación; Visibilidad y Liderazgo; y, Buenas Prácticas; con un enfoque descentralizado y multiactor. Por ello, venimos trabajando de manera permanente con el apoyo de empresas aliadas, asociadas profesionales y estudiantiles de todo el país y asociaciones afines al sector e industria minera; así como también en colaboración con países que tienen la Minería como eje económico, como Australia con quienes a través de su embajada en el Perú, impulsamos actividades conjuntas.

Llevamos 5 años de creación y podemos decir con orgullo que nuestra organización no solo sigue creciendo, sino que viene aportando en la visibilización y promoción del rol de la mujer dentro de la minería peruana. La diversidad es una estrategia de negocio para una mejor minería.

Por María del Carmen Colonio García, becaria de PRONABEC*

María del Carmen ganó la beca Presidente de la República de PRONABEC en 2019.

Hace más de un año llegué a Australia, gracias a la beca Presidente de la República (hoy beca Generación Bicentenario) para estudiar la maestría de Information Technology Management en The University of Sydney.

Como parte de mi experiencia puede decir que, el estudiar y vivir en otro país, favorece el crecimiento personal y profesional. Favorece el desarrollo del pensamiento crítico, y te permite estar abierto a nuevas ideas, analizando múltiples contextos, así como, conocer lugares y vivir experiencias que quizás creías inimaginables. Es por ello que, para mí, estudiar en Australia ha sido una experiencia emocionante, cargada de retos y aprendizajes, que al final del día resultan reconfortantes y me llenan de orgullo.  Los retos se dan no sólo por las brechas tecnológicas existentes entre Perú y Australia y la diferencia en el idioma, sino también por el impacto causado por la pandemia a nivel educativo.


“Para mí, estudiar en Australia ha sido una experiencia emocionante, cargada de retos y aprendizajes, que al final del día resultan reconfortantes y me llenan de orgullo”. 


Entre Australia y el Perú existe una amplia brecha en el uso de las TICs, área en la que me desempeño. Australia es un país líder en innovación tecnológica, es por ello que durante la maestría he aprendido sobre múltiples tecnologías, incluso aquellas que se encuentran en la etapa de Investigación y Desarrollo como Quantum Computing, sus aplicaciones e impacto en diferentes sectores industriales, así como el papel que puede desempeñar el gobierno para regularlas. Esto es importante porque el avance tecnológico es transversal y afecta a todas las sociedades, entre ellas el Perú, y el contar con profesionales preparados para liderar los cambios causados por las disrupciones tecnológicas le permitirá al país mantener el rumbo en miras al desarrollo.


“Entre Australia y el Perú existe una amplia brecha en el uso de las TICs, área en la que me desempeño. Australia es un país líder en innovación tecnológica, es por ello que durante la maestría he aprendido sobre múltiples tecnologías”.


Con respecto a la diferencia en el idioma, recuerdo que, al iniciar la maestría, en una de las primeras clases, un profesor nos preguntó cuál era nuestro país de origen, y de aproximadamente 300 estudiantes yo era la única alumna de Sudamérica, y la única que hablaba español. Esto ayudó a que mi nivel de inglés mejore rápida y considerablemente, ya que era una necesidad y el único medio para conocer a mis compañeros de clase, discutir los temas estudiados y crear amistades que espero se puedan mantener por muchos años.

A nivel educativo y profesional, la adaptación a los nuevos métodos de estudio también ha sido parte de mis retos como estudiante internacional. Debido a la pandemia COVID-19, muchos estudiantes no ingresaron al país o algunos regresaron a sus respectivos países para estudiar virtualmente desde allá. Y dado que todos los cursos de la maestría requieren trabajos grupales, tuve que formar equipos de trabajo con profesionales que se encuentran en Alemania, China, Arabia Saudita, entre otros países. Es así que, el concretar reuniones, delegar actividades y presentar proyectos, teniendo en cuenta las diferencias horarias entre los miembros del equipo y aprovechando las herramientas digitales disponibles, ha enriquecido mi experiencia estudiantil y me ha preparado para un mercado laboral cada vez más competitivo y globalizado.

Por ello me siento muy afortunada de estudiar en una prestigiosa universidad con profesionales líderes, en un entorno de aprendizaje que fomenta la colaboración, la innovación y el intercambio cultural. Esta maestría me ha permitido compartir actividades con profesionales de la misma área de estudios, pero con distinto background, y, por ende, con distintas formas de abordar, entender y solucionar los problemas. Considero que eso es lo que hace más enriquecedora esta experiencia, porque el intercambiar ideas y puntos de vista con profesionales que han vivido en contextos diferentes al tuyo, te hace aprender a escuchar, entender y adquirir un pensamiento más crítico, una perspectiva global y aprendes a pensar fuera de la caja.

A nivel personal, definitivamente esta experiencia me ha impactado de la mejor manera. Australia tiene una diversidad cultural tan grande, que al vivir aquí no solo aprendes a valorar la cultura australiana, sino también a todas las culturas presentes en este país. El tener amigos y colegas de distintos países me ha ayudado a conocer y valorar sus culturas, religiones, así como también me ha motivado a probar sus platos típicos y aprender palabras o frases de sus idiomas. Esta enriquecedora experiencia me ha permitido desarrollar habilidades y crear gratos recuerdos que, estoy segura, durarán toda la vida.


Me siento muy afortunada de estudiar en una prestigiosa universidad con profesionales líderes, en un entorno de aprendizaje que fomenta la colaboración, la innovación y el intercambio cultural. Esta maestría me ha permitido compartir actividades con profesionales de la misma área de estudios, pero con distinto background, y, por ende, con distintas formas de abordar, entender y solucionar los problemas”.


Estas experiencias no han sido adquiridas solo por un interés personal, sino que también han sido fomentadas por la universidad, que con sus más del 200 clubs y sociedades, busca integrar a estudiantes con similares intereses, sin importar la nacionalidad, carrera o grado académico. Este semestre me uní al club de Kayak, y lo practico casi todos los sábados (antes de llegar a Australia jamás lo había intentado). Este deporte ha despertado en mi un espíritu aventurero, ya que he pasado muchas veces por debajo del Harbour Bridge, o he visto la Opera de Sídney desde un ferry (un medio de transporte australiano), pero la experiencia de hacerlo desde una balsa pequeña de kayak, no tiene precio. 

Adicionalmente, la Universidad también crea múltiples actividades para estudiantes internacionales de todas las carreras para visitar lugares turísticos o reservas naturales. Estas actividades son cubiertas al 100% por la universidad, y por lo general ocurren durante las vacaciones y a mitad del semestre, lo que me ha permitido conocer a más profesionales de distintas carreras, ganar nuevas experiencias, visitar hermosos paisajes y aprender de cultura australiana y sus orígenes.

Sin duda, puedo afirmar que es una de las mejores experiencias de mi vida, y me gustaría que al igual que yo, muchos profesionales peruanos tengan la oportunidad de conocer este gran país, ganar nuevas experiencias y recibir una educación de calidad.


*María de Carmen Colonio ganó la beca Presidente de la República de PRONABEC el 2019. Se encuentra estudiando en Australia la maestría de Gestión de la Tecnología de la Información en la Universidad de Sídney.

Por Florence Drummond, CEO de IWIMRA (*)

Al reflexionar sobre los últimos doce meses, desde nuestro viaje a América Latina, en donde pudimos experimentar increíbles países, comidas, culturas y personas, queremos agradecerles a todos por una experiencia inolvidable. Esto ha contribuido a darle forma a conversaciones e ideas para cuando podamos volver.

Uno de los mayores aprendizajes de nuestra visita es saber que tenemos tanto en común. Hay una historia compartida que nos une, tanto en nuestra realidad como en las grandes oportunidades para crear un mejor futuro.

Un término ideal que se puede sacar de nuestra visita es la “interseccionalidad”. Al ser mujeres indígenas de Australia, llevamos nuestras historias para compartirlas con ustedes, sólo para descubrir qué compartimos las mismas experiencias día a día, ya sea en nuestros hogares y comunidades como en nuestros centros de trabajo. La igualdad de género y la relación interracial es algo que esperamos que continúe influenciando soluciones sostenibles e informadas. También debemos recordar que la resiliencia es una fuerza que compartimos.

Desde nuestra visita, hemos seguido esforzándonos por lograr una mayor conectividad con organizaciones en el Perú, y también aquí en Australia. Hemos facilitado una serie de exitosos webinars con el gran equipo de Women in Mining Perú y la Cámara de Comercio Australia – Perú. Desde el formato de los webinars, nuestros invitados hablaros sobre los temas que impactan directamente nuestra demografía en el sector de la minería y recursos. Esto se ha podido continuar de forma exitosa para fortalecer nuestra red en ambos continentes, como también nos ha permitido ser innovadoras en adaptarnos a la nueva normalidad. Planeamos continuar desarrollando nuestro proyecto, a través de una plataforma digital, accesible, con distintas propuestas que aseguren que estamos resolviendo de forma proactiva nuestras experiencias de vida compartidas.


Nuestra red aquí en Australia está creciendo para llegar a nuestras comunidades alejadas y regionales. La COVID-19 resaltó las oportunidades en donde podemos enfocar nuestros esfuerzos y asistir en la construcción de una mejor conectividad y accesibilidad para nuestra comunidad en línea. Nuestra red IWIMRA continuará enfocándose en desarrollar nuestras capacidades, tanto en el desarrollo de carreras profesionales dentro de la industria como en la construcción de la capacidad empresarial para crear oportunidades de servicio al sector. Este es un gran cambio para lograr un mayor empoderamiento económico y mejorar nuestra calidad de vida y educación.

Mirando hacia el futuro, nuestra conectividad digital será sumamente importante para nosotras. Esperamos continuar fortaleciendo nuestras relaciones y compartiendo nuestras soluciones. Les deseamos una rápida recuperación de esta pandemia. Estamos pensando en ustedes, cuídense y manténgase a salvo. Sus amigos en Australia.


(*) IWIMRA es la asociación de mujeres indígenas australianas que trabajan en minería y recursos. Florence y su equipo visitaron Latinoamérica, viaje organizado por la Embajada de Australia, hace exactamente un año para conocer las experiencias en el Perú, Chile y Colombia. Aquí, su agenda comprendió establecer diálogos con otras asociaciones de mujeres indígenas, hacedores de políticas públicas en el gobierno y representantes del sector privado.

Por Miguel Palomino de la Gala, Embajador del Perú en Australia

El Perú y Australia han construido una relación basada en la confianza y en valores e intereses comunes. Somos democracias representativas, nos une la defensa de los derechos humanos y de los derechos fundamentales y libertades básicas, valoramos el libre comercio, estamos comprometidos con el multilateralismo y un orden internacional basado en reglas, además de poseer un gran potencial en materia de inversión y para hacer negocios en energías alternativas, medicina, defensa, investigación, ciencia y tecnología, entre otros.

En la presente emergencia sanitaria generada por el COVID 19, el Perú y Australia vienen impulsando la recuperación económica contando para ello con el entorno comercial abierto que facilita el flujo de comercio de bienes y servicios, de productos agrícolas esenciales y la inversión.

Con Australia actualmente somos socios en APEC, en el CPTTP, la Alianza del Pacifico y el Tratado de Libre de Comercio Perú-Australia (PAFTA).

El PAFTA consolida la relación comercial y económica y va más allá de todos los desafíos que enfrentamos hoy, como el coronavirus. El Perú y Australia son socios de este sólido acuerdo de libre comercio, que entró en vigor hace un año, el 11 de febrero de 2020, el cual es el pilar que sostiene los intercambios y fortalece aún más los fuertes lazos bilaterales entre nuestros países.

El PAFTA ha creado enormes oportunidades para los exportadores e inversores australianos, permitiéndoles ingresar a uno de los mercados más dinámicos de América Latina. Por otro lado, permitirá a los exportadores peruanos llegar a un mercado que tiene uno de los niveles más altos de crecimiento económico y poder adquisitivo en la región del Asia Pacífico. Los peruanos ven a Australia como un mercado al que podemos exportar paltas, uvas frescas, moras, mandarinas, espárragos, alcachofas, quinua, café, preparados para alimentación animal, langostinos, truchas, tilapias, anchovetas congeladas, conservas de pescado, camisetas y camisas de algodón, ropa para niños, artículos de alpaca, llantas, colorantes naturales, fungicidas, manufacturas en hierro o acero, vidrios de seguridad, platos, perfumes, artículos de tocador y, por supuesto, Pisco.  

Estas oportunidades no son ventanas sino puertas abiertas al libre comercio de bienes y de servicios. Bajo el PAFTA, los exportadores australianos obtienen nuevas oportunidades comerciales y de inversión. Por ejemplo, los productores australianos de carne de res y vino obtienen acceso histórico al mercado peruano. El PAFTA también brinda a los proveedores de servicios australianos un entorno operativo más transparente y predecible. El acuerdo protege los compromisos de inversión en ambas direcciones.

Considero que el australiano de hoy ve al Perú como un país que posee una cultura milenaria, un socio comercial confiable, un país con economía abierta, un país donde se disfruta de la gastronomía y del pisco nuestra bebida espirituosa, un país que posee Machu Pichu, una de las siete maravillas del mundo. Y donde los turistas, surfistas y los australianos son bienvenidos. Los australianos también ven al Perú como destino de inversiones, de servicios mineros y educativos y de proyectos en infraestructura.  

Importante agregar que el número de estudiantes peruanos en Australia ha crecido significativamente y contribuye al desarrollo del poder blando (soft power) como complemento o alternativa a las políticas de poder.

Hace más de medio siglo el Perú y Australia establecieron vínculos diplomáticos. Hace 58 años el Perú estableció una embajada residente en Canberra. Pero podría decirse que la primera operación comercial entre el Perú y Australia se remonta a 1813, cuando el gobernador de Nueva Gales del Sur, Lachlan Macquarie, implementó las primeras monedas de plata conocidas como el “Holey Dollar”. Estas monedas fueron creadas a partir del dólar de plata español acuñado en el Perú en 1810.

Pero la relación Australia Perú es más antigua, si tomamos en consideración que alrededor de 1465, según señalan los historiadores, el Inca Tupac Yupanqui, el Descubridor de Oceanía,  realizó una expedición y, aunque es teoría que requiere comprobación, es probable que Tupac Yupanqui avistara Australia, como en 1606 lo hiciera la expedición española que salió del Callao rumbo a Filipinas y el capital Luis Váez de Torres descubriera el estrecho que separa Australia de Papúa Nueva Guinea el cual lleva su nombre, el Estrecho de Torres (Torres Strait). Hace pocos meses se ha encontrado en Queensland las partes del avión de AEROPERU siniestrado en 1996 en las costas peruanas. Esto, demuestra que la vinculación del Perú con Australia ha sido desde siempre, tomó 25 años que este fuselaje del avión peruano llegara a Queensland.

Así podemos también ver la importancia de la historia compartida del Perú y Australia, dos países de economías abiertas, dos países de ideas afines, dos países que cuentan con muchos y mejores recursos del mundo…dos países ribereños del Océano Pacífico y abiertos al mundo.

Por: Diego Portugal Del Pino*

Ficus Perú es una ONG peruana fundada en 2015 con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas con tecnologías verdes. La fundamos Nicole Heise (actual presidenta), otros compañeros de mi colegio y yo. Comenzamos nuestras actividades elaborando proyectos sostenibles en los asentamientos humanos al este de Lima.

Nuestra primera iniciativa fue el proyecto piloto en el asentamiento humano Las Praderas en San Juan de Miraflores. Dado el contexto histórico y cultural de la formación de los asentamientos humanos en Lima, varios de ellos comenzaron como viviendas temporales, y por lo tanto no tienen servicios como agua y alcantarillado, electricidad o sistemas de recolección de residuos. Por lo tanto, produjimos una serie de alternativas que podrían mejorar sus condiciones de vida, como la transformación de su vertedero informal en un parque recreativo con áreas de juego, el inicio de un proceso de segregación de residuos en la zona, la implementación de talleres continuos con la población, etc.

Sin embargo, el inicio de dicho proyecto y la organización en general fue un poco complicada. Primero, porque no teníamos un equipo sólido y la mayoría de los integrantes éramos jóvenes recién graduados o a punto de terminar nuestras carreras universitarias; por lo tanto, no contábamos con muchos recursos económicos ni suficientes miembros para su implementación.

Con tales carencias, nuestra estrategia en los primeros meses de la organización se basó en dos puntos:  formar un equipo sólido que nos permita implementar nuestras actividades; y comenzar el proyecto con nuestros fondos – la mayoría de los fundadores tenían un trabajo aparte lo cual permitió solventar hasta cierto punto los gastos iniciales. Estas dos estrategias funcionaron a la perfección. En poco tiempo pudimos consolidar un equipo de 8 personas y tener el proyecto en marcha nos permitió contar con evidencias que avalen nuestro trabajo. En paralelo, aplicamos a los fondos del Programa de Ayuda Directa del Perú (Direct Aid Program), y al inicio del 2016, la embajada nos informó que lo ganamos. El mismo embajador de Australia en ese momento – Nick McCaffrey decidió visitar el proyecto para dar su visto final y aprobación a nuestro proyecto.

Visita del embajador Nick McCaffrey al Asentamiento Humano Las Praderas. Foto: Ficus Perú

El proyecto piloto Las Praderas ayudó a consolidar un eje de acción para los próximos años. Primero, permitió a Ficus Perú darse a conocer como un actor clave en Lima con el tema de los bosques urbanos tanto a nivel nacional como internacional. Por ejemplo, recibimos la invitación de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) para presentar los resultados de este proyecto en el I Foro Mundial de Bosque Urbanos, realizado en Italia.

La presencia de Ficus Perú en ese evento ayudó a forjar alianzas estratégicas con otras organizaciones internacionales como el Servicio Forestal de los Estados Unidos o la misma FAO. A partir de este foro mundial, la FAO volvería a invitar a Ficus Perú al foro regional de bosques urbanos que fue organizado en Colombia.

Otra oportunidad que nos dio el proyecto piloto Las Praderas, fue organizar en 2018, un taller sobre Infraestructura Natural Urbana en el Perú con el apoyo de la FAO, de Centro Urbes y de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Este taller fue un gran paso para dar a conocer las acciones de la organización con otros actores relevantes en la ciudad y poner en la mesa – una vez más – que Lima necesitaba una hoja de ruta en el tema de bosques urbanos, pues para ese momento había una carencia en la promoción de áreas verdes en Lima.

Dada la necesidad de seguir promoviendo espacios de intercambio de conocimientos sobre los bosques urbanos entre expertos locales, al inicio del 2020, Ficus Perú con apoyo de las ONGs alemanas Latinka, Gaia-liNc, la Universidad Científica del Sur, el Centro Internacional de Migración y Desarrollo (CIM), el Servicio Forestal de los Estados Unidos y la Embajada de Australia en el Perú; organizó el primer seminario de Soluciones basadas en la Naturaleza en el Perú.

El apoyo de la embajada de Australia fue de nuevo oportuno para la realización de este evento, pues pudo gestionar la participación de Rob Adams, director de diseño de ciudad de Melbourne, ciudad considerada por la FAO como un ejemplo exitoso en bosques urbanos. Rob Adams habló sobre los desafíos que tuvo que enfrentar Melbourne para convertirse en un ejemplo de ciudad sostenible.

Todas estas iniciativas han permitido a Ficus Perú empujar el tema y la importancia de los bosques urbanos en Lima, ya sea con el uso del término de soluciones basadas en la naturaleza, infraestructura natural urbana, o áreas verdes. En líneas generales, el apoyo de la embajada ha sido crucial para promover este tema.

Durante este tiempo, además, Ficus Perú ganó otros fondos de ayuda para diversos proyectos a desarrollar en San Juan de Miraflores. Actualmente, Ficus Perú está trabajando un proyecto de valorización de árboles urbanos, utilizando la plataforma iTree. Esta plataforma se enfoca en los beneficios ambientales y cuenta con el apoyo del Servicio Forestal de Estados Unidos.

En el ámbito académico vamos a comenzar la elaboración de evidencia científica sobre la importancia de los bosques urbanos en la salud de las personas, particularmente en el contexto de COVID-19. Es importante empezar a valorar las áreas verdes, no solo en términos ambientales (calidad del aire, captura de carbono, cambio de temperatura, etc.), pero también psicológicos (reducción de estrés, depresión, ansiedad, etc.). El desconocimiento sobre espacios verdes – bosque urbano – no solo retrasan la adopción de prácticas ambientalistas, sino también los efectos en la salud y bienestar emocional en la población.

Para lograr este objetivo creamos alianzas con Rita Ames, experta en salud ambiental egresada de la Universidad Monash de Australia y con representantes de la Universidad Científica del Sur, quienes ya han elaborado estudios similares. Esperamos obtener mayores niveles de bienestar emocional en residentes que viven cerca de bosques urbanos, en comparación con grupos de individuos que no disponen de áreas verdes cerca a sus residencias. La evidencia obtenida junto con los otros proyectos en campo servirá como precedente para impulsar la formulación de políticas públicas que favorezcan los bosques urbanos y posibles soluciones basadas en la naturaleza, desde la perspectiva de los beneficios en salud mental.

Si quieren saber más sobre Ficus Perú, por favor, escribanos a info@ficus.org.pe, o síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, LinkedIn, Twitter


*Diego estudió Ciencias Ambientales en la Universidad James Cook en Australia. Actualmente trabaja como consultor para la WWF Internacional y es co-líder del grupo temático de las soluciones basadas en la naturaleza de la comisión de manejo de ecosistemas de la UICN (ambas en Berlín, Alemania).  En Alemania fundó la ONG gaia-liNc, que se enfoca en desarrollar proyectos sostenibles en Latinoamérica. Diego sigue colaborando y siendo parte de la junta de directores de Ficus Perú, la cual es presidida por Nicole Heise.

*Por Danny Nugkuag

La experiencia de los pueblos indígenas con la llegada de la COVID 19 a sus territorios ha sido sanadora. Muchas de las cosas que hemos vivido en carne propia o a través de algún familiar, amistad o conocido, nos ha enseñado a sobrellevar esta situación con fortaleza, ya sea desde las ciudades o los territorios de los pueblos indígenas.

Danny Nugkuag en acción

La pandemia, a su vez, significó tratar de contener la expansión y aprender a sobrellevar el hecho de que fuese llegando a cada rincón de las comunidades. Y también comprobar que el ya colapsado sistema público de salud peruano había llegado, posiblemente, a su peor momento en las últimas décadas.


Han pasado más de 8 meses desde que se inició la cuarentena y el “aislamiento social” ha tenido un impacto en nuestras vidas. Hemos tenido que aprender a adaptarnos no solo a llevar la mascarilla, protector facial, alcohol en gel, lavarnos las manos y medirnos la temperatura. Sin embargo, desde los pueblos indígenas, también hemos tenido que sobrevivir sin fuentes de trabajo, falta de implementación de puestos de salud, falta de alimentos complementarios, escasez de agua y saneamiento, y sin conectividad (señal de celular e internet). Todo ello en un espacio geográfico, en donde los pueblos indígenas están de manera dispersa a lo largo de ríos, quebradas, caminos, a horas y días de distancia.


Ante la situación crítica y de emergencia, el apoyo de diferentes instituciones públicas y privadas ha servido de mucho, sobre todo en aquellos lugares donde no se visibilizaba, por la falta de acceso a los medios de comunicación, la agonía que las comunidades venían resistiendo.

Las cadenas de solidaridad más que nunca fueron necesarias para conseguir plantas de oxígeno, medicamentos, víveres y todo aquello que ayude a sobrevivir frente a la pandemia. Un ejemplo claro del apoyo recibido fue el de la Embajada de Australia, a través de la red de exalumnos y becarios a la que yo pertenezco; permitiéndonos llegar con víveres a comunidades en Madre de Dios. Ellos habían tenido que cerrar los ingresos a sus territorios como mejor mecanismo de defensa para evitar el contagio, lo cual significó no poder salir a los centros poblados a adquirir víveres para complementar su alimentación.

La falta de medicamentos fue otro factor importante durante el estado de emergencia, pero fue aquí en donde los conocimientos ancestrales cobraron un valor indispensable, utilizando las plantas medicinales para curar la gripe como remedio para prevenir el avance de este nuevo virus que era más que una gripe simple, pero pudieron resistir.

Otro aspecto que debo resaltar han sido las cadenas de solidaridad y de apoyo que contribuyeron a poder tener una capacidad de respuesta en los lugares más alejados, que implicaba a su vez tener buenos facilitadores al momento de establecer diálogos con las autoridades comunales. Por esta razón, se tenía que adoptar medidas de seguridad y un protocolo que evite el contagio para no arriesgar a ninguna de las partes involucradas. Esto no ha sido una tarea sencilla, en muchos lugares rechazaban la ayuda porque se vivía una situación de incertidumbre y de desinformación que alarmaba a las poblaciones indígenas; por eso, el rol que nos tocó realizar muchas veces tenía que abordarse desde la percepción de la gente, la información previa y antecedentes del lugar. Si ya que en tiempos “normales” no es sencillo el ingreso por la desconfianza a cualquier actor foráneo ajeno a sus territorios, con el COVID 19 lo es menos.

Haciendo un rápido balance, puedo señalar que no hemos estado preparados para una situación como la pandemia, la cual ha cobrado miles de vidas en el mundo, y es en estos momentos donde la palabra hermano/a que se utiliza comúnmente en los pueblos indígenas, nos debe obligar a establecer lazos con aquellas personas y familias, sin distinción, independientemente en donde nos encontremos. 

El sólo el hecho de leer estas líneas nos pone de manifiesto que estamos con vida y podemos hacer mucho más, y que hemos podido soportar la pandemia. Cada uno de nosotros tiene una historia que contar, tantos familiares, amigos y colegas de trabajo ya no están, y que el destino y la vida nos está dando una oportunidad para hacer algo por nuestro mundo. Ese mundo puede ser la cuadra en la que vivimos, en la Av. Brasil con la Av. 28 de Julio o la Comunidad Nativa de Masenawa en Madre de Dios o la Comunidad Nativa de Wayampiak en Amazonas, dos regiones tan alejadas geográficamente, pero que las unen los problemas que tienen en común, pero también las mismas esperanzas y expectativas.

Recuerdo mi viaje a Australia en el año 2012 y las vivencias compartidas con los pueblos aborígenes y las visitas a Mont Isa y Brisbane. Algo que no podré olvidar es el museo al que fuimos, en donde vimos a muchos pueblos aborígenes en fotos, videos, con sus danzas, artesanía, pero que formaban parte de una historia pasada. Aquí en el Perú tenemos 55 pueblos indígenas vivos y vigentes, con conocimiento y sabiduría, algunos con pocos hablantes de sus lenguas indígenas. Pienso que tenemos la gran tarea de mantener vivas nuestras culturas y no verlas con tristeza en los próximos años en un museo y decir “alguna vez existieron 55 pueblos indígenas…”. Nos toca a cada uno de nosotros y a los tomadores de decisión, mirar y atender a los pueblos indígenas, distanciados sociales e históricamente olvidados.


*Danny es Coordinador Regional de la Dirección General de Derechos de los Pueblos Indígenas del Ministerio de Cultura. En 2012 viajó a Australia junto con una delegación multidisciplinaria para conocer la experiencia australiana sobre el manejo de la minería y su relación con los pueblos aborígenes. Durante el estado de emergencia por la COVID 19, Danny fue un actor activo en llevar asistencia a las comunidades indígenas amazónicas, coordinando la entrega de víveres y medicinas a varias comunidades en Madre de Dios, con fondos que la Embajada de Australia otorgó a iniciativas de sus exalumnos para mitigar los efectos de la COVID 19 en poblaciones vulnerables. Danny pertenece al pueblo Awajún.