Por Graciela Arrieta Guevara, presidenta de Women in Mining Perú (WIM PERU)

Somos un país de larga tradición minera y en sus 200 años de vida, la industria ha enfrentado diversos escenarios económicos, sociales y hasta políticos que la convierten en una actividad en constante innovación, crecimiento y reinvención.

La gran minería que hoy conocemos es una industria tecnificada, con altos estándares de salud, seguridad y socio ambientales y que, además, convoca entre sus trabajadores a una diversidad de carreras profesionales y técnicas. Sin dejar de mencionar que el empleo minero posee un efecto multiplicador en la economía peruana.

No obstante, dentro de esta diversidad existe un pendiente, pues siendo una de las industrias económicas más importantes para nuestro país, tan solo 6 de cada 100 trabajadores son mujeres; promedio de los 10 últimos años. Países como Canadá, Australia, Brasil o México, nos superan. Pero hay más: según el informe de empleo minero del 2020 del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), el 21.9% de la participación femenina se concentra en la función administrativa y por debajo, gerentes (11.6%), operaciones generales (4%) y personal de planta (3.6%).


“Según el informe de empleo minero 2020 del MINEM, el 21% de la participación femenina se concentra en la función administrativa y por debajo, gerentes (11.6%), operaciones generales (4%) y personal de planta (3.6%).”


En julio pasado, WIM Perú lanzó el Proyecto Mineras del Bicentenario, convocatoria que tiene por objetivo revalorar el rol e historias de ese 6% de mujeres en la industria minera; aquellas mujeres que con mucha dedicación, esfuerzo y aprendizaje han logrado hacerse de un espacio en una industria masculinizada, desafiando mitos, estereotipos y sesgos tan solo por ser mujer. Las cifras citadas por el MINEM se evidencian en los resultados de nuestra convocatoria, pues de las más de ciento setenta historias recopiladas, solo el 10% son mujeres geólogas. En contraposición a las funciones administrativas, el trabajo de la mujer dentro de áreas tradicionalmente destinada para los hombres, no es muy notoria y es, para la industria moderna, un reto de mejora y oportunidades.

Mineras del Bicentenario nos ha permitido visibilizar historias profesionales, pero también personales de muchas mujeres y puedo señalar que los hallazgos han sido inspiradores, alentadores y de ejemplo para las futuras generaciones de mujeres que deseen entrar en el mundo minero. Pero, también, nos ha permitido conocer el efecto multiplicador que existe al momento de contratar a una mujer dentro de una empresa minera, contratista o local porque ellas se vuelven generadoras de una mejor calidad de vida para sus familias. Hemos conocido la historia de aquellas mujeres que por el hecho de ser madres y estar periodos de tiempo lejos de sus familias, no ha sido motivo para seguir creciendo profesionalmente. O aquellas mujeres más jóvenes estudiantes que desean trabajar en una minera porque es una tradición en sus familias o porque quieren proponer más innovaciones en el cuidado del medio ambiente y relacionamiento social. Y también de mujeres técnicas que se desempeñan, por ejemplo, dentro de los campamentos con tareas y labores de mantenimiento. Cada historia tiene detrás un mensaje muy inspirador para todos. De eso se trata Mineras del Bicentenario, mostrar y compartir historias de éxito que nos permiten analizar qué deben hacer los diferentes actores para acelerar el cambio en la industria.


“Mujeres del Bicentenario nos ha permitido visibilizar historias profesionales, pero también personales de muchas mujeres y puedo señalar que los hallazgos han sido inspiradores, alentadores y de ejemplo para las futuras generaciones de mujeres que deseen entrar en el mundo minero.”


En estos cinco años de creación, Women in Mining Perú se mantiene en su objetivo de promover el crecimiento personal y profesional de las mujeres que se desempeñan en el sector minero, a través de ejes de trabajo como la Empleabilidad; Educación; Visibilidad y Liderazgo; y, Buenas Prácticas; con un enfoque descentralizado y multiactor. Por ello, venimos trabajando de manera permanente con el apoyo de empresas aliadas, asociadas profesionales y estudiantiles de todo el país y asociaciones afines al sector e industria minera; así como también en colaboración con países que tienen la Minería como eje económico, como Australia con quienes a través de su embajada en el Perú, impulsamos actividades conjuntas.

Llevamos 5 años de creación y podemos decir con orgullo que nuestra organización no solo sigue creciendo, sino que viene aportando en la visibilización y promoción del rol de la mujer dentro de la minería peruana. La diversidad es una estrategia de negocio para una mejor minería.

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